Los asesinos que faltaban en Ayití: el ejército colombiano de “vacaciones” en el Caribe
Como si el pueblo ayisien[1] no hubiera sufrido ya bastante, con la de huracanes de este último tiempo, con el hambre causada por años de imposición de la ortodoxia neoliberal y con la ocupación militar que padece desde el 2004 por parte de la ONU (la llamada MINUSTAH), ahora nos enteramos, para rematarla, que el ejército colombiano está pensando seriamente en hacer sus maletas y emprender rumbo a Puerto Príncipe[2]. Colombia, dicho sea de paso, no es en absoluto ajena a la MINUSTAH como podría suponerse debido al absoluto silencio que ha rodeado su participación en esta misión de dudosas credenciales humanitarias. En realidad, Colombia ya tiene policías en Ayití desde comienzos de la misión en Junio del 2004[3], pero hasta la fecha, no ha enviado tropas. Esa es toda la novedad noticiosa.
Pero no solamente el ejército colombiano no está fuera de lugar entre los gorilas que tiene por pares en la MINUSTAH: el mismo régimen de Uribe en Colombia guarda un gran parecido con el régimen de Duvalier (salvo en el color de la piel). Ambos utilizaron el cohecho y el terror de sus partidarios para ganar las elecciones; ambos han modificado la legalidad a su acomodo para ejercer un caudillismo autoritario y voraz; ambos han recurrido a la ayuda de fuerzas irregulares para realizar el trabajo sucio (makoutes en Ayití, paramilitares en Colombia); ambos han contado con la sacrosanta venia de Washington y han construido una ideología de seguridad nacional ante la amenaza latente de los vecinos "comunistas" y de sus aliados “apátridas” locales; y sobretodo, ambos han utilizado y manipulado una ideología patriotera, nacionalista y beata a fin de presentarse como la encarnación del bien, de los valores eternos de la patria y de la gracia divina.
Me puedo imaginar al ministro Santos y a Uribe, tomándose un té con los Duvalier, con Papa Doc y con Baby Doc, mientras hablan de narco-terrorismo, comunismo, de confabulaciones extranjeras, de apátridas y de las virtudes de rezar el Padre Nuestro diez veces por día. Papa Doc, dictador de 1957 hasta 1971, produjo un “catecismo” de su régimen, lleno de imágenes religiosas, banderas y odas a sí mismo, una de las cuales rezaba lo siguiente:
“Nuestro Doc que estás en el Palacio Nacional de por vida, santificado sea Tu nombre por las generaciones presentes y futuras. Hágase tu voluntad, así en Puerto Príncipe como en las provincias. Venga a nosotros un nuevo Haití y nunca perdones las fechorías de los anti-patriotas que escupen a diario en nuestro país; déjales caer en tentación, y bajo el peso de su rencor, no les libres de ningún mal...”[7]
Amén. Es cosa no más de cambiar las alusiones al Doc por “Uribe” y el Palacio Nacional por la Casa de Nariño, y la oración es calco y copia de un artículo de los columnistas lambones del uribismo. O hasta podría ser una editorial de El Tiempo o de Caracol.
Así que muchachos, a alistar las maletas y para el Caribe los pasajes, que a las tropas colombianas les toca su turno de ser “turistas con fusiles”, como llama, sabiamente, el pueblo ayisien a los cascos azules de MINUSTAH. Ahí va Colombia junto a los EEUU, cual Robin detrás de Batman, al auxilio de su amo en la misión de Ayití (y también de Afganistán, por cierto). Que no quede ninguna duda del compromiso que Colombia tiene en servir a los intereses superiores de sus amos en Washington ni de su hostilidad hacia todo lo que huela a causas populares. Que nadie sospeche que el gobierno del presidente Uribe no está presto a complacer los caprichos de su patrón y auxiliarlo en su cruzada global de dominación. Mal que mal, todos tienen algo que ganar con el drama de Ayití: así como Brasil está utilizando esta misión como moneda de cambio para un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, Colombia pareciera estar utilizando su participación en la ocupación como una manera de ganar créditos para que el Congreso de EEUU se decida, por fin, a firmar el TLC. Como se ve, todos tienen algo que ganar. Todos, menos los ayisien.
Entonces presidente Uribe no se quede corto ni perezoso: no mande solamente las tropas. Mande también su contraparte necesaria, sus “Rastrojos”, sus “Águilas Negras”, sus “Paisas”, sus “Nueva Generación”, sus "Jorge 40", sus "Mancusos" etc. todos sus paramilitares, para que complementen el trabajo, y a punta de motosierra, enseñen a todos esos “negros de mierda” en Ayití qué carajo es la democracia, tal cual se lo han enseñado por décadas a esos otros “negros de mierda” que viven en el Chocó y en la Costa Caribe de Colombia. ¡Seguridad Democrática también en Ayití! Además, no puede quedar esta tarea civilizadora a medias, ya que, después de las masacres, alguien tendrá que desaparecer los fiambres, ¿o no?
También mande a sus amigos de Gallup para que enseñen a la MINUSTAH a amañar encuestas, a ver si ahora podrán convencer al mundo de que la MINUSTAH es apoyada por el 84% de los ayisien, que a Preval (presidente instalado en elecciones vigiladas bajo la ocupación) lo quiere el 91% de los ciudadanos y que el derrocado ex-presidente Aristide no es sino un vulgar “narco-terrorista” sin ideas políticas y solamente interesado en Ayití como una ruta para el tráfico de cocaína que, vía Venezuela, pasa hacia el mundo civilizado.
Mientras tanto, el pueblo ayisien, silenciosamente, seguirá en la ardua tarea de labrar su destino pese a todo: a los huracanes, al hambre, al neoliberalismo y a la ocupación. Y sí, sabrá seguir labrando su destino pese a los makoutes colombianos. Ayibobo[8].
José Antonio Gutiérrez D
11 de Agosto del 2008
[1] Prefiero siempre utilizar Ayití para Haití y ayisien para haitiano. Tal es la manera original de escribirlo y decirlo en la lengua nativa de Ayití, el kréyol ayisienM.
[2] http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloim...e=0,0
[3] http://www.un.org/depts/dpko/missions/minustah/facts.html
[4] El artículo citado del periódico colombiano El Espectador, http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloim...e=0,0, es una buena muestra de lo flojo y poco serio que es el periodismo colombiano al decir que una de las tareas de la MINUSTAH es “apoyar al ejército haitiano”. ¡Desconocen un dato tan básico, como que el ejército haitiano no existe! Desde ahí para adelante, uno puede desconfiar del resto del contenido que no puede ser mucho más “profesional” ¿Qué más puede esperarse de esta prensa lambona?
[5] He escrito varios artículos de análisis de la crisis haitiana. Entre ellos puede revisarse sobre la crisis misma “Ayití, una cicatriz en el rostro de América” http://www.anarkismo.net/article/1063 y “Ayití, entre la liberación y la ocupación” http://www.anarkismo.net/article/4651 Sobre los soldados chilenos y su naturaleza dictatorial, fue publicado en el Haiti Tribune el artículo “Macoutes et opportunistes du Chili exportés en Haiti” http://www.anarkismo.net/article/2161
[6] http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articuloim...e=0,1
[7] Cit. en “The Haiti Files –Decoding the Crisis” ed. James Ridgeway, Essential Books, Azul Editions, 1994, p.20.
[8] Equivalente a “Amen” en los ritos vuduistas.
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