Haití y la crisis del reformismo
M’pat manje pwa, m’pap ka poupou pwa
(“No comí arvejas; no puedo cagar arvejas”. Proverbio Haitiano)
En el nuevo contexto haitiano, no hay espacio ni para el proteccionismo (desde 1994), el desarrollo industrial ha sido primordialmente “por invitación” y muy rústico (más que nada ensamblaje) y el área agrícola se encuentra casi absolutamente destruida por el agotamiento de la tierra y la erosión, así como por el impacto que sobre el agro han tenido las políticas diseñadas desde el FMI que han redundado en un empobrecimiento masivo de un pueblo ya insoportablemente pobre, y en un éxodo desde el campo a los bidonville de las grandes ciudades. A lo que hay que sumar el enconado conflicto de clase y la tutela omnipresente del imperialismo. Es en estas condiciones extraordinariamente difíciles que puede apreciarse la dificultad del desarrollo de la experiencia reformista conducida por Aristide –condiciones a las que, en cierta medida, ellos mismos contribuyeron.
El reformismo de Aristide se pudo expresar, principalmente, en sus programas educativos. En la medida en que actualmente Préval pretende continuar las privatizaciones y la aplicación dogmática de las fórmulas rotundamente fracasadas del BID y el FMI, estas condiciones sólo se harán más críticas, haciendo desde ya, imposible cualquier clase de reformismo. Las limitaciones que enfrenta un eventual proyecto reformista en Haití se puede apreciar en las cifras del último presupuesto aprobado por el Congreso: en un presupuesto de 64.570 millones de gourdes (equivalentes a unos U$1.738.500.000) el 65% proviene de donaciones y préstamos de la comunidad internacional[99][99]. De este dinero, U$60.000.000 se irán al pago de la deuda externa[100][100], que alcanza los U$1.300.000.000 –más de la mitad de esta deuda fue contraída fraudulentamente por la dictadura de Baby Doc[101][101].
El Estado se encuentra en una completa bancarrota y no es sino un cascarón vacío cuyo único objetivo es asegurar el pago de la deuda externa y servir de máquina para extraer plus valor y para que la raquítica clase media y la oligarquía se enriquezcan –a falta de muchos otros medios de enriquecerse aparte de la importación y la exportación, monopolizadas por los gwo manjé. Ni siquiera puede ya cumplir eficientemente su rol como aparato de represión de clase, debiendo recurrir a la ocupación extranjera. El sector público se encuentra en una situación tal que el 80% de los servicios públicos (principalmente en lo relativo a educación y salud, pero también otros servicios como provisión de agua potable, por ejemplo) son facilitados por ONGs[102][102]. Pero aún así, precisamente por esta dinámica del Estado como mecanismo de promoción social, se ha podido contar con U$3.365.530 para ‘estudiar’ la posibilidad de crear una nueva fuerza militar, así como también pudieron aparecer U$1.500.000 para comprar vehículos para los parlamentarios[103][103].
Y en la medida en que se profundicen las medidas económicas adoptadas por el gobierno de Préval, en la medida en que profundice un modelo capitalista neoliberal absolutamente rapaz, el marco para el reformismo se seguirá estrechando. Nos preguntamos con qué recursos espera Préval sustentar sus promesas de más educación si toda su política representa la liquidación de las bases económicas para dar sustento a estos proyectos, si todo lo que quedaba para poder financiar el sistema educativo está siendo privatizado. Así, los servicios básicos del pueblo ayisien seguirán en manos de la caridad internacional. Lo peor de todo, no sólo es que Préval carece de las condiciones materiales que le permitan el desarrollo de una cierta experiencia reformista: carece, además, según todo lo que ha demostrado hasta ahora, de la voluntad política de realizar ninguna clase de reformismo sustantivo. Lo que más podría haber, es un estilo populista de administración del imperialismo y del capitalismo dependiente en la forma más deformada que sea imaginable.
Ante un panorama tan sombrío, es fácil caer en la desesperanza y el cinismo. Pero sabemos que hay alternativas que puedan permitir un nuevo futuro para Ayití. Sabemos que no hay respuestas fáciles y que la lucha será dura y que requerirá de una decisión de hierro. Pero por difícil que pueda parecer la ruta cuesta arriba, es preferible emprender tal rumbo a sobrevivir malamente estancado en el pantano. Un sabio proverbio ayisien nos recuerda que Déyé món gen món. Detrás de los cerros hay más cerros. Esto nos da una idea de las dificultades que enfrenta Ayití, de lo tortuoso de su ruta hacia la liberación, pero también nos deja tomar el pulso a la voluntad libertaria del primer pueblo que con su sangre logró lo imposible, logró la abolición de la esclavitud y dio los primeros pasos emancipadores en nuestro continente.
Carente de espacio para el reformismo, y ante la ofensiva neoliberal que hace la vida cada vez más insoportable, creemos que ya es hora de comenzar a pensar alternativas socialistas que busquen el quiebre con la dependencia y el sometimiento al imperialismo. Una alternativa socialista que ponga fin a la miseria, al atraso y a la irracionalidad. Que permita vivir en vez de sobrevivir. Que enfrente la brutal acumulación de la riqueza y la tierra en Ayití y las socialice, permitiendo así el desarrollo y el saneamiento de la economía ayisien, poniéndola por fin al servicio de su pueblo. Creemos que el desarrollo de un proceso socialista, de quiebre radical con el orden imperialista y capitalista impuesto en la isla, precipitaría la radicalización de los vientos reformistas que hoy soplan en América Latina con consecuencias imprevistas, tal cual la independencia haitiana en 1804 tuvo un efecto directo o indirecto sobre la primera independencia de las repúblicas latinoamericanas. Esto lo sabe el imperialismo y por eso han tenido una política de tolerancia cero hacia cualquier aire de transformación en Ayití. Esto sólo hace la lucha más difícil, pero no imposible.
De igual manera, no vemos más alternativa a la crisis del aparato estatal (absolutamente dislocado del resto de la sociedad) que su reemplazo por organismos que federen a las distintas organizaciones de base que, como los vasos sanguíneos en nuestro organismo, recorren Ayití; solamente así se puede llevar el poder nuevamente al seno del pueblo, de la comunidad, a los espacios en donde la clase obrera y los campesinos se encuentran expresados directamente. Creemos que la vasta experiencia organizativa, de movilización y lucha del pueblo ayisien son prueba suficiente de su madurez como para asumir independencia política. Por ello, creemos que el desarrollo de una alternativa abiertamente socialista, revolucionaria, libertaria y compenetrada de la realidad ayisien es una necesidad acuciante.
Por lo pronto, la tarea del momento es terminar con la ocupación militar de Ayití, que no hace sino cumplir el rol gorila que las FAdH han cumplido desde la primera ocupación norteamericana hasta su disolución en 1995. Así quedará el pueblo en condición de volver a retomar las tareas inconclusas durante las jornadas revolucionarias de 1986. Pero aunque la tarea de terminar con la ocupación requiera de amplias alianzas políticas, la independencia de clase y la independencia programática deben ser, esta vez, salvaguardadas en todo momento. Si algo sabemos con certeza, es que las respuestas no van a venir de quienes parasitan de la actual crisis, ni de los gwo manjé, ni de los tecnócratas ni de los emergentes. Pues es sólo el pueblo, los trabajadores del campo y la ciudad, los que sobreviven en los bidonville, los que cargan sobre sus hombros el legado de siglos de opresión, son ellos los depositarios últimos de la clave para la redención definitiva de Ayití.
José Antonio Gutiérrez Danton
08 de enero del 2007
[99][99] “Budget 2006-2007: Est-ce un retour du statu quo ante?” Hait Progrés, 4-10 de octubre, 2006.
[100][100] Existen algunas iniciativas para aliviar la deuda de Haití entre otros países; pero ni considerarán el conjunto de la deuda, dejando todavía a Haití con la carga de una deuda fraudulenta y usurera sobre sus hombros, ni se aplicarán sino que de aquí hasta dos años más. Por último, a cambio de un cierto alivio se exigirán con toda probabilidad reajustes macroeconómicos que a la larga seguirán sumiendo a ese país en la miseria absoluta.
[101][101] “ Haiti : Full debt cancellation needed immediately” Brian Concannon Jr., www.ijdh.org
[102][102] “Voting for Hope, Elections in Haiti ” Peter Hallward, Julio/Agosto del 2006 www.radicalphilosophy.com
[103][103] Wisskirchen, op.cit. p.3
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